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Bukele no pudo parar la marcha del 17 de octubre ni con la PNC

El presidente Bukele usó a la PNC para desinflar la segunda gran protesta en contra de su Gobierno. La Policía retuvo durante horas a manifestantes.

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Asesora. La asesora venezolana Sara Hanna también fue criticada.

Asesora. La asesora venezolana Sara Hanna también fue criticada.

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"Regresamos a los 80", Gerónimo fue una de las personas que fueron detenidas arbitrariamente por la Policía Nacional Civil el 17 de octubre, cuando se desplazaban desde el interior del país para unirse a la protesta en contra de varias de las medidas tomadas por el Gobierno del presidente Nayib Bukele.

Gerónimo relata que una de las razones que escuchó de uno de los agentes que detuvo el bus en el que venía con decenas de personas más fue que "era orden la que había recibido". "No quería concentración aquí en San Salvador, y por eso estaban impidiendo que nosotros viniéramos", dijo cuando ya se había logrado integrar a la marcha que invadió las calles de la capital, desde el parque Cuscatlán, hasta la plaza Barrios.

Al menos 21 retenes interceptaron los buses en los que se transportaban los manifestantes desde zonas como Chalatenango, Suchitoto, Sonsonate, Izalco, Ilopango e incluso dentro de San Salvador. El operativo nacional fue ordenado por la subdirectora general de la PNC, Zoila Palma Noriega, el 16 de octubre, como preparación para lo que se convirtió en la segunda gran marcha contra el Gobierno de Bukele, de acuerdo con un documento de la comunicación interna de la corporación policial.

Los retenes cercaron la capital y, según los testimonios de los afectados, tenían como objetivo demorar la llegada de los manifestantes. "A todos nos registraron. A todos nos bajaron. Nos pusieron manos arriba; nosotros, prácticamente, vemos que regresamos a los 80, cuando la Guardia Nacional hacía este tipo de actividades, con la diferencia de que dice el presidente que no hay dictadura, pero hay represión", explicó Gerónimo.

Lo mismo le pasó a un numeroso grupo que llegó desde Nueva Trinidad, Chalatenango. Una lideresa social que prefirió no identificarse dijo que policías retuvieron a cerca de 200 personas. Los agentes decomisaron las llaves, las tarjetas de circulación y las licencias de los motoristas por más de dos horas.

Tarde

La marcha arrancó tarde. Pese a que la convocatoria variaba de las 8:00 a las 8:30 de la mañana, los primeros bloques comenzaron a avanzar pasadas las 9:00 sobre la 25 avenida, cerca del Hospital Rosales.

Grupos de feministas, de la diáspora, indígenas, población LGBTI+, feligreses de las iglesias católica y evangélica, médicos, abogados, políticos, medioambientalistas, diputados, anarquistas, antifascistas y centenares de civiles volvieron a entonar al unísono la frase que ya se volvió insignia: "¿Cuál es la ruta?".

Bajo la sombrilla de esa consigna se volvieron a aglutinar numerosas exigencias a las que se sumaron otras nuevas. Las principales fueron la restitución e independencia de la Corte Suprema de Justicia; la derogación de la Ley Bitcóin; la intención de reformar la Constitución; la creación de la Ley de Aguas para favorecer a los empresarios; la reelección presidencial; la exigencia de justicia para las víctimas del caso Chalchuapa; el aumento de la canasta básica; los casos de desaparecidos; entre otras.

Una vez avanzados los primeros bloques, entre los que estuvo el Bloque de Resistencia y Rebeldía Popular (BRRP), que aglutina a 36 organizaciones, sobre la alameda Roosevelt, a la altura del parque Cuscatlán y del laboratorio Max Bloch, todavía había gente con pancartas y mantas esperando marchar.

Entre ellos, estuvo Antonio Durán, quien hasta el 26 de septiembre se desempeñó como juez del Tribunal Tercero de Sentencia de San Salvador. Desde esa fecha, y tras asumir la vocería del movimiento de jueces que protestaron en contra del Decreto 144 que jubiló a los jueces mayores de 60 años y a los que tuvieran más de 30 de experiencia, Durán fue trasladado hacia el hacia el Tribunal Segundo de Sentencia de Zacatecoluca.

Durán habló a los medios mientras sostuvo la pancarta que encabezó el bloque de los trabajadores judiciales. "Porque se reinstalen los magistrados de la Sala de lo Constitucional", dijo.

Este bloque, explicó, marchó también porque se reviertan todos los traslados de jueces, sobre todo en los "tribunales claves": Cámara primera y segunda de lo Penal en San Salvador y Cámaras Ambientales. Durán señaló que, desde el control de estas cámaras, se puede interferir en procesos políticos, como antejuicios en casos de funcionarios.

Además de las reformas a la Ley de la Carrera Judicial, las otras motivaciones comunes entre los manifestantes fueron la falta de atención a problemas de seguridad, como la desaparición de personas y la reforma a la Ley de Pensiones.

"Marcho para acompañar a la ciudadanía en cosas en las que no estoy de acuerdo, como el bitcóin, como lo de las pensiones y además por todas las promesas incumplidas y contra la pandilla de amigos y familiares que está gobernando el país", dijo un hombre de 78 años que, recordó, también protestó en contra del Gobierno de Carlos Humberto Romero y en contra de las juntas de Gobierno que lo sucedieron. 42 años después, ha tenido que volver a salir a las calles.

Afluencia

Lejos de la afluencia y diversidad de la marcha del 15 de septiembre, la de ayer contó con una mayor participación de bloques de organizaciones civiles, sociales y políticas bien identificadas. Entre ellas, representantes de una parte de la diáspora, los salvadoreños que residen en el exterior, ocuparon un lugar entre el mar de gente que gritó consignas y elevó carteles.

"Hay un pleito con los Estados Unidos que está dañando la calidad de vida de los tres millones de salvadoreños que vivimos en ese país", dijo Roy García, de la coordinadora de salvadoreños en el exterior por la defensa de la democracia. De pie, detrás de un banner con la bandera salvadoreña y estadounidense agregó: "Estos tres millones de personas dependen de la relación entre ambos países. De ahí, también, dependen las remesas".

Detrás de García, unas 20 personas que viajaron desde varios lugares de Estados Unidos se unieron a la marcha. "Como salvadoreños en el exterior tenemos derecho de protestar por las cosas que no están bien", explicó García.

En esta movilización, al igual que en la del 15 de septiembre, no se contó con la asistencia de las instituciones estatales para, por ejemplo, cortar el tráfico para que las personas ejercieran su derecho a la protesta en condiciones de respeto a la integridad física.

Desde redes sociales, la PNC incluso llegó a asegurar que no podía dar "garantías de que las protestas fueran pacíficas", por los decomisos de morteros y machetes realizados a personas que se trasladaban en buses para participar en la manifestación y que fueron interceptadas en los retenes montados en diversos lugares alrededor de la capital. Aun así, en las más de tres horas que duró la marcha, no hubo incidentes ni pintas en las paredes.

Los carriles que bajan por la alameda Juan Pablo II se toparon de manifestantes. Durante el recorrido, las muestras de rechazo se transformaron en gritos, burlas y algunos asistentes le dedicaron canciones de Pescozada, Tío Periquito y Paquita la del Barrio, entre otros, al presidente Bukele.

Desde el oficialismo

El presidente Bukele, diputados de Nuevas Ideas y otros allegados al oficialismo intentaron minimizar de nuevo la protesta. "Fracaso", la llamaron y usaron intencionalmente tomas en las que la marcha se partía o cuando la concentración ya había concluido. Bukele incluso editó a manera de burla el mitin que organizaciones como el BRRP organizó frente al Palacio Nacional.

Sonia Urritia, integrante del BRRP y una de las que habló en nombre de decenas de organizaciones en el mitin, dijo que los mensajes y las medidas represivas en los retenes significan que el presidente Bukele tiene miedo de la población que protesta. "Al presidente, le guste o no, sabe que no somos el 3 %. Somos la población civil la que está exigiendo y demandando que se está equivocando con la conducción de este país. Estamos conscientes de que no tenemos un partido que vele por las grandes mayorías; por lo tanto, no nos ha quedado de otra que tomar la lucha en el territorio y que las calles son del pueblo y ahí está el poder", dijo a través de una llamada telefónica el 17 de octubre por la tarde.

La llegada a la plaza Barrios significó el desbarate del movimiento que con sus distancias marchó unido. Muchos de los manifestantes se retiraron al solo llegar al centro histórico. Al filo del mediodía, la Barrios recibió a cientos de personas que comenzaron a terminar el recorrido. Ahí, un grupo musical entonó canciones antes de que comenzaran a sonar las notas del Himno Nacional.

* Con reportes de Michelle Recinos

Rechazo. Miles de salvadoreños condenaron la actitud del presidente.
Asesora. La asesora venezolana Sara Hanna también fue criticada.

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