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En la primera línea: la lucha de un joven médico en el norte de San Miguel

El doctor Franklin Cetino, de 26 años, es un médico que se graduó el 6 de abril de este año de la Universidad Nacional de El Salvador y quien ha tenido que salir a la batalla con lo que aprendió durante su carrera y que puso en práctica en su año social el cual realizó en el cantón San Diego, municipio de San Antonio del Mosco, San Miguel.

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La humanidad entera se enfrenta a un nuevo virus un enemigo que es invisible y a veces mortal, y la tarea es más difícil. El covid-19 ha cambiado todo lo que parecía normal en el mundo, muchos la han considerado una guerra, un guerra contra este virus que ha hecho que los médicos, enfermeras, cuidadores y paramédicos de todo el mundo enfrenten, como soldados, una batalla que está lejos de finalizar. Estos nuevos combatientes contra covid-19 llevan una carga de trabajo sin precedentes con hospitales y centros de salud sobrecargados, batallando contra la falta de insumos, políticas públicas que no van acorde a la batalla y sobre todo con la indiferencia de la población que no se ha dado cuenta que el mundo ha cambiado y para ganar todos la batalla es necesario cambiar nuestros hábitos de vida. El personal de salud lo tienen claro ya que, desde antes de la pandemia, han estado laborando en entornos de trabajo estresantes y aterradores, no solo porque el virus es poco conocido, sino porque en la mayoría de los entornos están desprotegidos, sobrecargados de trabajo y vulnerables a la infección.

El doctor Franklin Cetino, de 26 años, es un médico que se graduó el 6 de abril de este año de la Universidad Nacional de El Salvador y quien ha tenido que salir a la batalla con lo que aprendió durante su carrera y que puso en práctica en su año social el cual realizó en el cantón San Diego, municipio de San Antonio del Mosco, San Miguel. Una población ubicada a unos 229 km de la ciudad de San Salvador en una de las zonas más remotas del oriente del país. La fundación de estas poblaciones data de 1827 y esta limita al norte con la República de Honduras; al este con Torola, San Isidro y San Simón al sur; y al oeste con Carolina.

El doctor Cetino, quien ya conoce esta zona, es el encargado, junto a una enfermera y dos promotoras de salud, a velar por la salud de una población de 1,500 personas distribuidas en 7 caseríos. Ahora, en esta nueva batalla, se han integrado otros combatientes a su lucha contra el covid-19, un contingente de soldados de la Fuerza Armada salvadoreña encargados de velar por la seguridad de 3 puntos ciegos que son el paso fronterizo utilizados por pobladores que residen detrás de las fronteras de ambos países, muchos de ellos son comerciantes o agricultores. Pero también es un paso ilegal preferido por contrabandistas y traficantes de personas. 

 
RELATOS DEL COVID-19 | En la primera línea

Las responsabilidades de este médico en la pandemia van desde la organización de los líderes comunitarios para establecer puntos de desinfección, educar a la población para que cumplan las medidas de aislamiento social y aseo personal, pero también sus funciones de atención médica general continúan a la demanda en esta zona donde las calles son intransitables y las creencias en remedios caseros y curaciones tradicionales son difíciles de erradicar. ¨Hasta aquí está difícil que ese volado (covid-19) venga, expresa uno de los pobladores pensando en el que le virus se transporta en el aire. Aunque por lo remoto de esta zona pueda que tenga razón aunque sus pobladores viajan con frecuencia a centros urbanos como San Francisco Gotera, Ciudad Barrios o hasta San Miguel. Así que no hay garantías de que el virus no llegue hasta donde ellos. 

La OMS ha emitido alertas sobre que la situación en los países más pobres será peor en cuanto al combate del covid-19 ya que la demanda ha superado con creces los suministros. Los trabajadores que se encuentran diariamente en la primera línea de batalla se enfrentan a la escasez de recursos como batas, guantes y máscaras faciales de grado médico, y también, algo muy importante, que se les proporcionen los últimos conocimientos e información sobre el virus y como combatirlo para ganar la batalla.

“Sobre la prevención comunitaria se han tomado muchas medidas, comenzando en  las primeras semanas de marzo comenzando con diferentes reuniones con líderes comunitarios para darles a conocer un poco sobre lo que es la enfermedad del coronavirus. Qué es el covid-19, dónde se inició, cuáles son los síntomas, cómo se previenen, los medios de transmisión”, asegura.

Al principio se inició con los líderes comunitarios para que ellos llevaran el mensaje, pero consideramos que eso no era lo suficiente optamos por realizar perifoneo en dos caserío que son La Laguna y el Cicahuite que son dos áreas que son vulnerables por que tienen puntos ciegos y existe muchas personas ingresando por ahí ya que se dedican al comercio entre Honduras y El Salvador. Muchos se abastecen del lado de Honduras y cruzan hacía El Salvador o viceversa¨, añade.

“Enfrentamos una nueva crisis, algo nunca antes visto a nivel de salud. Algo que solo nos llama a la prevención. Algo de lo que no estamos acostumbrados como salvadoreños ya que aquí estamos acostumbrados a los curativo y no a la prevención. Usualmente vamos al médico para curarnos y no para prevenir”, asegura Cetino.

Al igual que los soldados, los trabajadores de la salud también enfrentan un estrés mental considerable. A menudo se olvida que, como humanos, sienten el dolor de la pérdida cuando sus pacientes sucumben al virus, la ansiedad de que la enfermedad está avanzando, la criticas y la discriminación de la población. Ellos también tienen familias y, por lo tanto, también naturalmente tendrán miedo de que el virus llegue a las personas que más aman.

“Tengo dos meses de no ver a mis papás y a mi hermano que viven en Sonsonate. No voy a verlos por miedo a que se contagien... tengo miedo de contagiarme yo mismo y no poder verlos nunca más. Los médicos no somos los únicos que estamos en la primera línea. La primera línea la conforman un grupo de instituciones: salud, Fuerza Armada, PNC y muchas personas que trabajamos para vencer este virus... pero también se necesita de la participación de la población para que acaten las medidas de distanciamiento social, cuarentena y lavado de manos. Es la única de vencerlo”, finaliza este médico que batalla en la primera línea.

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