“Bukele va más aceleradito que Daniel Ortega”: Néstor Arce, periodista nicaragüense

El periodismo en Nicaragua lleva más de diez años bajo la persecución y el acoso del regimen de Daniel Ortega.  ¿Cómo subsiste bajo esa presión? Néstor Arce lo cuenta en esta entrevista.

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Néstor Arce, periodista nicaragüense y cofundador de Divergentes, medio de comunicación independiente.

Néstor Arce, periodista nicaragüense y cofundador de Divergentes, medio de comunicación independiente.

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Un día después de que el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, revelara que dan “seguimiento a periodistas”, Néstor Arce, periodista y cofundador de Divergentes en Nicaragua, comparte la experiencia que viven en el vecino centroamericano.

Néstor, ¿cómo es hacer periodismo en Nicaragua en estos momentos?

La situación contra la prensa en Nicaragua no es algo actual. El gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo desde su regreso al poder en 2007 mostró cuál es su línea antiprensa independiente en el país. Empezó su persecución contra los periodistas y contra los medios de comunicación. El primero en sufrir ese embate allá por el 2008 fue Carlos Fernando Chamorro, cuando se le intentó vincular a un caso de lavado de dinero, una estrategia que se ha repetido muchas veces. A partir de  ahí se han cortado espacios pero ellos han creado también sus propios medios de comunicación con apoyo de fondos venezolanos, con los cuestionados “petrodólares”.

¿Cómo han funcionado estos “nuevos medios” creados por el régimen de Ortega?

Varios medios comenzaron a cambiar su línea editorial por miedo, por presiones o porque los compraron. Luego (Ortega y sus familiares) comenzaron a formar también sus propios medios de comunicación, como el Canal 13, y todos son dirigidos por sus hijos. Con todo ese aparataje de propaganda oficialista ellos han intentado mermar a la prensa independiente. Sin embargo la prensa independiente ha seguido cubriendo contra el régimen durante los últimos 14 años.

Algunos periodistas fueron citados recientemente a declarar por el caso de Cristiana Chamorro, a quien acusan de lavado de dinero, ¿qué es lo que ha pasado?

Cristiana Chamorro dirigía la Fundación Violeta Barrios, que era una organización que apoyaba mucho los temas de la libertad de prensa, la formación de periodistas, la profesionalización a través de becas. Pero cerró presionada por la Ley de Agentes Extranjeros que obliga a que las organizaciones se registren ante el Ministerio de Gobernación y que informe cada mes de dónde provienen sus fondos, cómo los estás utilizando y qué líneas temáticas estás abordando con esos fondos. En ese contexto aparecen casi dos docenas de periodistas que han sido entrevistados por el Ministerio Público como “testigos” del caso de lavado de dinero de Chamorro, la mayoría que han sido talleristas de la Fundación o profesores. Así fue como iniciaron los últimos señalamientos a periodistas.

El año pasado se aprobó la Ley de Ciberdelitos que señala que fabricar noticias falsas está penado entre dos a ocho años de cárcel. El problema es que no hay un reglamento de esa ley, ni hay un manual u organismo que diga qué es una noticia falsa o que atente contra la estabilidad del país, sino que queda a la interpretación a la justicia que también es controlada por Daniel Ortega. Entonces cualquier noticia que a ellos les parezca falsa o que según ellos atente contra la soberanía, la independencia o la autodeterminación del país hará que acusen a cualquier periodista como creador de “fake news”. También han aprobado otra ley que castiga a los opositores porque atentan contra la soberanía del país. Son leyes punitivas totalmente, que lo que buscan es perseguir e infundir el miedo.

En medio de ese contexto, ¿cómo realizan su trabajo?

Bloqueo de información aquí hay de sobra. Nunca hemos ido a una conferencia de prensa donde Ortega atienda a los medios. En El Salvador al menos los periodistas pueden meterse a la fuerza en el orden y hacer una pregunta a Nayib Bukele. Acá nunca se le ha preguntado nada a Ortega desde 2007, ni tampoco a sus autoridades o incluso los concejales relacionados a él.

Actualmente existen oficinas de acceso a la información pública que incluso reciben fondos, tanto nacionales como extranjeros, pero en realidad no brindan la información ni a los periodistas ni a los ciudadanos.

En nuestro caso hay periodistas que han sido intimidados, que están bajo vigilancia, especialmente de la policía nacional a través de su organismo de inteligencia. Pero en Nicaragua además hay mucha inteligencia local, hay una estructura que incluso está compuesta por ciudadanos que pueden ser tus vecinos y que podrían estarte vigilando y pasando información sobre ti. Es espionaje comunitario.

¿Cuáles son las principales amenazas para los periodistas?

En 2018, durante la movilización política, hubo periodistas en fuego cruzado, periodistas que salieron heridos por la policía o por protestantes. Después de eso hubo y sigue habiendo persecución, amenazas, encarcelamientos como el de Miguel Mora y Lucía Pineda de 100 % Noticias, hay exilio de alrededor de 80 periodistas que se fueron huyendo. Ahora hay miedo por los procesos judiciales que pueden iniciar en nuestra contra y cada quién mide el nivel de riesgo que puede estar corriendo. Hay periodistas que reciben amenazas en sus casas.

Con el régimen controlando todo, desde el Ejecutivo, la Asamblea y el sistema de justicia, ¿cómo hacen los periodistas para defenderse?

Suena muy romántico pero lo único que nos queda es seguir haciendo periodismo, seguir documentando, informar hasta donde podamos. No podemos decir que pretendemos pagar con la vida porque los mártires ya han sido suficientes y cada quién decide hasta donde llegar, si quiere seguir acá en Nicaragua, si quiere irse del país o incluso muchos que se han ido al Frente Sandinista por un salario y pasar de ser periodistas a propagandistas. Acá no existe el Estado de Derecho, no hay una instancia a la cual recurrir, ni siquiera las instancias internacionales, las cuales agradecemos por su solidaridad y apoyo, pero lo cierto es que solo es algo moral.

Dada la experiencia en Nicaragua, ¿cómo ven el caso de El Salvador?

Nayib Bukele ha dado luces claras de que va contra la prensa independiente. No le agradan las críticas ni los señalamientos que el periodismo de investigación le puede hacer. Hemos coincidido con otros colegas que Bukele va más rápido que Daniel Ortega, porque al menos este último lo hizo en 14 años y desde que volvió en 2007 su dominio ha sido gradual, poco a poco, incluso con reformas a la constitución y con leyes. Tardó hasta que dominó todo el aparato estatal. En El Salvador veíamos con buenos ojos el contrapeso de la Asamblea Legislativa, de la Fiscalía y de los jueces, pero Nayib va más aceleradito que Ortega. Supongo que el siguiente paso será buscar una reelección y después de eso tendremos que hacer un nuevo análisis comparativo de los dos países.  No queremos decirles que venimos del futuro, pero ojalá no lleguen al punto de tener su propio dictador.

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