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Crea un equilibrio entre la alimentación y las emociones de la familia

El estrés o la ansiedad en cuarentena pueden alterar la alimentación. Es importante que los padres identifiquen rutinas de comidas relacionadas a las emociones y tomen algunos consejos para abordarlas de forma pertinente.

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Una costumbre muy popular es comer ciertos alimentos cuando se viven diferentes estados de ánimo, por ejemplo consumir chocolates cuando se siente ansiedad, o golosinas cuando se vive una situación estresante. Estas acciones responden a un vínculo muy complejo y cercano que existe entre la comida y las emociones que se viven cada día.

Durante la cuarentena en casa, las familias experimentan una diversidad de sentimientos y estados de ánimos, especialmente el estrés, la ansiedad, o tristeza. Los niños pueden vivirlas porque no están desgastando la misma cantidad de energía que antes, o por adaptaciones al proceso de aprendizaje en línea; por su parte, los padres pueden sentir cambios emocionales por sus responsabilidades laborales.

Es importante que los papás identifiquen si alguna de estas emociones podría estar alterando la alimentación de su familia, porque se puede generar una falsa necesidad de comer, cuando en realidad no se siente hambre. "El estrés mal controlado genera ansiedad, y la ansiedad nos lleva a comer alimentos que no debemos consumir. Cuando nos da crisis comemos por antojo alimentos ricos en azúcar, grasa, sodio, como el pan dulce y las golosinas" explicó Karla Chavarría, nutricionista.

Según el nutricionista y dietista Rodrigo Valdivieso, el consumo de azúcar por ansiedad se debe a que en periodos de estrés hay una disminución de insulina, y es por eso que las personas buscan completar ese vacío con comida llena de azúcar. Esta costumbre puede provocar que la familia caiga en altos consumos de comida que no aportan nutrientes, y que en su lugar, pueden provocar problemas digestivos, de sobrepeso o de alteración en los niveles de azúcares. Es muy peligroso tanto para niños como para adultos.

Además, estas rutinas pueden crear adicciones a alimentos, porque se consumen rápidamente, sin premeditación y la persona siente una sensación de vacío. "Cuando son ricos en azúcares, son altamente adictivos, entonces se entra en un círculo vicioso en el cual, se seleccionan muchos alimentos adictivos y cada vez se va tener deseos de más, y más, lo que genera que se viva con una constante ansiedad" explicó Chavarría.

Algunos de los síntomas que, según Valdivieso, pueden evidenciar que un miembro de la familia está comiendo por estrés o ansiedad, son: levantarse por la noche a comer o buscar alguna merienda en la cocina, comer rápidamente, porque así es como se siente de ansiosa la mente; buscar comida cada hora o cada media hora, como un picoteo constante pues siente un escape en la cocina; comer excesivamente hasta quedar completamente lleno, pues la ansiedad no permite dejar una bolsa o plato con comida; y sentir culpa después de comer sin hambre.

Ante esta situación, algunos pares se preguntarán ¿qué hacer? Lo más conveniente es buscar ayuda profesional con un nutricionista. Sin embargo, también puede empezar por identificar el problema que genera la ansiedad. Aunque no se pueda evitar, se debe estar consciente sobre situación que está provocando el problema emocional y aceptarlo. También recomiendan hacer ejercicio o alguna actividad física en familia, como juegos, actividades lúdicas, que eviten pensar en la comida. Puede ser la creación de manualidades, hacer un huerto casero, cuidar el jardín todas las tardes.

Así también, se pueden tomar acciones sobre la alimentación como sustituir alimentos saludables cuando se tiene ansiedad. Por ejemplo, en lugar de un chocolate puede ser una fruta como un guineo, una pera, un mango, o una galleta integral con chispas de chocolate. También se puede comer una merienda más ligera como una tostada con requesón acompañado de un té. Además, es importante que esta merienda saludable se consuma durante siete u ocho minutos, para que pueda provocar la sensación de llenura.

Tags:

  • Nutrición
  • dieta
  • familia
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