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Cuatro terremotos históricos

El terremoto de 2001 fue 7.1, el más grave que ha registrado la historia sismológica de nuestro país.

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Lo palpitante en la actualidad es la reforma constitucional, de eso se encargarán y del comentario los abogados que tengan interés en ello. Algo irrepetible: en 1950 la Asamblea dictó una Constitución de avanzada superando las anteriores y especialmente la de 1886. El Dr. Galindo Pohl, destacado jurisconsulto y ciudadano, defendió en Naciones Unidas los Derechos del Mar; es hermano de doña Estela Galindo Pohl de Escobar, profesora de Idiomas y madre del Dr. David Escobar Galindo, de los principales escritores de LA PRENSA GRÁFICA. Vamos a lo que dice el título.

1. En 1854 al terminar la Semana Santa de ese año y exactamente el Domingo de Resurrección hubo un terremoto que según algunos opinantes científicos fue de 6.5 grados pero por las construcciones de esa época que solo eran de adobe todo San Salvador quedó en el suelo, solo en escombros. Cuenta la historia o las referencias de que el obispo de Viteri y Ungo salió con graves heridas pero poco a poco se fue recuperando y el país levantándose de escombros y desarrollándose de acuerdo con el tiempo.

2. En 1917 hubo un terremoto, ese fue según pareceres 6.6 y destruyó también edificaciones que ya eran más modernas pero deshizo parte de San Salvador por ejemplo el Palacio Nacional quedó intacto, la Iglesia Metropolitana también intacta, el Portal llamado La Dalia intacto y en la esquina estaba la Compañía del Café que quedó destruida y en la otra esquina hacia el oriente estaba la Gran Logia Cuscatlán de El Salvador que quedó destruida. Seguimos más al oriente, en la zona de la avenida Independencia se cayeron varias edificaciones y llegó hasta el Ferrocarril que parece que una locomotora que estaba en la zona de allá del final de la avenida Peralta como que se volcó pero no iban pasajeros. En ese terremoto contaba mi padre, Héctor Manuel Arce, que él tenía 10 años de edad y estudiaba en el Liceo Salvadoreño contiguo a la iglesia La Merced, estaba como en tercer grado pero que la mamá de él, mi abuela doña Mercedes Arce, había llegado temprano como a las 11 a traerlo y se fueron a la iglesia La Merced y allí fue que sintieron lo fuerte, lo estremecedor del sismo. Mi abuela Isabel Gutiérrez, madre de mi mamá, Carlota Gutiérrez, y mi mamá tenía en ese tiempo 3 años pero era costumbre de la gente en horas ya después del mediodía ir al parque Bolívar a platicar con algunas amistades y era tiempo de lluvia pero no llovió, en junio es invierno pero no llovió y según contaba mi abuela Chabelita Gutiérrez que las bancas se meneaban pues había bancas que eran de hierro con madera; fue fuerte el terremoto. Ese 17 de junio quedó escrito en las estadísticas de terremotos graves que han sacudido el Valle de las Hamacas como le llamaban los españoles.

3. En 1986 hubo un terremoto según algunos informes grado 6.7 que sacudió gran parte de San Salvador incluyendo el Edificio Rubén Darío donde yo tenía mi oficina de Abogacía, un bufete colectivo con el Dr. José Amílcar Quintanilla Carballo y el Lic. Armando Ruiz, y fue una sacudida que cuando comenzó a temblar, estábamos en el cuarto piso y dije yo "a la mocheta" porque según mis abuelos por parte de mi mamá decían que la mocheta defendía, que se caía todo y quedaba la mocheta, pero se meció el edificio como que era hamaca y se hundió todo. En el tercer piso estaba el Dr. Chavarría y su esposa que eran dentistas y quedaron soterrados. Luego esperamos como una hora cuando llegaron los socorristas por la parte del quinto piso que era como terraza pues con unas monedas estuvimos golpeando en medio de los escombros y se había abierto un agujero. Los dos colegas y yo que nos encontrábamos ese día en el Rubén Darío habíamos sobrevivido y habíamos quedado relativamente cerca los tres y podíamos comunicarnos entre nosotros debajo de los escombros. Nosotros empezamos a escuchar ruidos y preguntamos quiénes estaban allí y dijimos que habíamos tres sin saber en ese momento que a nuestra secretaria, la Srita. Miriam Galdámez, le había caído allí en el mismo piso una pared encima pues andaba comprando timbres para las escrituras. El terremoto fue como a las 11:50 p. m., ya como a la 1:00 p. m. se oían gritos y allá arriba los socorristas empezaron a preguntar cuántas personas habíamos y contestamos "somos 3", tengan paciencia nos decían y yo les dije a los compañeros "tengan paciencia pues aquí solo Dios con nosotros". Como un milagro entró un rayo de luz bastante fuerte por el agujero que se había formado porque era a mediodía y entonces nos empezaron a sacar, nos dieron la mano, primero fui yo el que salió pues yo estaba más cerca de la mocheta y después el Dr. Amílcar Quintanilla Carballo y después dijo el Lic. Ruiz "no me vayan a dejar aquí", "no", le dije yo y lo sacamos a él también y nos fuimos a sentar en la acera del Banco Agrícola y oíamos los gritos y veíamos a los socorristas de toda el área y en la esquina la jueza de turno Lic. Rosario Góchez estaba reconociendo cadáveres. De esa forma salimos ilesos, mi auto lo tenía parqueado en las Bodegas de Freund porque no había parqueo en el Edificio y fuimos a dejar al Lic. Ruiz, vivía allá por el lado de donde estuvo el cine Vieytez, lo dejamos allí y nos fuimos con el Dr. Quintanilla Carballo que vivía calle a Los Planes, lo dejé allí y ya no me arrancó el carro, era un Mercedes 220S y lo dejé allí y me fui a pie hasta la casa donde yo vivía en la colonia Militar que se llamaba también colonia América y había un montón de gente, fui a ver a mi mamá que vivía en el pasaje José Víctor Menéndez y me preguntó "¿y qué te pasó?" pues yo andaba todo lleno de tierra y algo golpeado pero casi ileso para la magnitud del desastre y todos los vecinos me preguntaban y qué pasó, en eso llegó mi señora que andaba en el INDES con mi hija mayor que también contó que se cayó un candelabro allí en el INDES y que por poco les cae encima y mi otra hija Lupita estaba en la casa estudiando cuando sintió el terremoto. Mi otra hija menor que estaba en la Británica en clases en Santa Tecla no la habíamos ido a recoger y ya había salido de clases y con otra alumna eran las únicas que quedaban en la Británica que no las habían recogido. Como la otra alumna vivía en San Marcos, fue tan amable de pedirle a su motorista que llevaran a mi hija a la casa pues les quedaba al paso y comenta mi hija menor que cuando iban en el vehículo en la radio mencionaron los nombres de los fallecidos y yo aparecía como fallecido y ella venía llorando a mares pensando que se había quedado sin su papá. Ella cuenta que cuando venía en el vehículo no podía creer sus ojos cuando de repente me vio que yo venía caminando por el Cuartel Zapote con mi cuñado todo lleno de tierra y algo golpeado a recoger el Mercedes para irme a la Británica a recogerla a ella. Ella no podía creer que yo estaba vivo pero en ese momento pidió que la bajaran para reencontrarse conmigo y la reunión fue muy emotiva y los abrazos y cariños fueron extensos. Los 3 fuimos a recoger el Mercedes y luego nos regresamos a la casa a reunirnos con toda la familia después de esa odisea que me tocó vivir, llegaron a verme algunos amigos como el Dr. Guillermo Hidalgo Vejar, médico y cirujano del Hospital Bautista y compañero del Instituto Francisco Menéndez de 1950 a 1954. Así terminó esta odisea que este mismo periódico LA PRENSA GRÁFICA publicó artículo en donde dijo que el conocido profesional (dio mi nombre) "sobrevivió al terremoto". También otros periódicos hablaron de eso.

4. En 2001 un sábado por cierto y el del Rubén Darío fue un viernes, el terremoto de 2001 fue 7.1, el más grave que ha registrado la historia sismológica de nuestro país y estando en mi oficina revisando unos papeles protocolares y unos alegatos llegaron a dejarme unos libros, precisamente sobre sismología del mundo de una librería que quedaba en la calle Arce y yo estaba en la segunda planta cuando el muchacho que llevaba los libros sintió el sismo, se fue corriendo y ya no me dio nada y la secretaria también salió corriendo y nos fuimos y así fue que ese terremoto destruyó la colonia Las Colinas donde murieron más de 1,000 familias casi igual a los que murieron en el Rubén Darío y zonas aledañas. Pidámosle sobre todo a Dios que ya no ocurran tantos sismos dañando la vida y los bienes aunque los bienes se pueden sustituir o hacer en el camino pero la vida solo Dios la puede quitar.

Presidentes de la República en años de terremoto: 1854 Gral. José Mariano Hernández; 1917 el empresario don Carlos Meléndez; 1986 Ing. Napoleón Duarte; y en 2001 Lic. Francisco Flores.

5. Nos veremos primero Dios en noviembre con el artículo sobre los que "ya no están".

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