Síndrome del Burnout: la nueva enfermedad del trabajo

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Karla Rivas -Estratega en Reputación  y Sostenibilidad

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La semana pasada recibí una carta muy especial, esta llegó en seguimiento a un programa¹ en el que participé para redescubrirme hace aproximadamente un año, esta vez hablaba de un tema tan relevante que me inspiró para compartirlo en esta columna.

La parte introductoria de la carta decía: "(...) Y simplemente me quemé. Se me fue la energía intentando hacerlo todo casi perfecto y de un solo golpe. El cuerpo no miente. Empecé a sentir malestares, incomodidades, frustraciones, enojos, dolores de cabeza, dolores en la columna y el cuello. (...) Mi cuerpo no daba un paso más y tuve que parar. Fue una llamada de atención amorosa, porque no estaba enferma, pero empezaba a enfermarme".

La autora señalaba una situación que es más común de lo que nos imaginamos, que en muchas ocasiones puede relacionarse con el síndrome de Burnout o síndrome de "estar quemado", que consiste en un estado de agotamiento físico, mental y emocional causado por el cansancio psíquico o estrés que surge de la relación con otras personas en un dificultoso clima laboral.

Un trabajador puede sufrir el síndrome de Burnout al estar expuesto durante un largo periodo de tiempo a situaciones laborales que impliquen sobrecarga emocional, horarios de trabajo largos, desempeño de un excesivo trabajo físico sin los recursos necesarios, trabajar bajo condiciones de presión y estrés, sumado a un elevado nivel de exigencia.

¿Cómo identificar si se está "quemando" en el trabajo? Hay algunos síntomas que pueden manifestarse, entre ellos la falta de energía; sentimientos de frustración y fracaso; estado de ánimo irritable, impaciente, negativo, irónico y distante; incapacidad para concentrarse en el trabajo y para relajarse o desconectar al finalizar la jornada laboral; frecuentes dolores físicos; desarrollo de enfermedades como fatiga visual, dolores de cabeza y musculares, mareos, dificultades con el sueño, pérdida de peso, úlceras y otros desórdenes gastrointestinales, afecciones de la piel o infecciones, entre otros.

En consecuencia de lo anterior, pueden aparecer conflictos en el ámbito laboral por una disminución significativa del rendimiento y la motivación, al tener a un elemento evidentemente "desgastado" y poco saludable emocional y físicamente.

Una persona afectada por el síndrome de Burnout debe tomar conciencia de su situación y reconocer que no se encuentra en las condiciones necesarias para seguir llevando a cabo adecuadamente las tareas asignadas a su puesto de trabajo.

En este punto, las empresas tienen la gran oportunidad de acompañar al colaborador en el camino hacia la sana productividad y la prevención del burnout. Y como lo dice Luis López Portillo², coach experto en cultura organizacional y administración del cambio, "cuando afuera todo sigue incierto, todos necesitamos recalibrar estados emocionales y energizarnos usando lo que está a nuestro alcance: nuestra farmacia interna".

En principio, no debería excederse en el ritmo de trabajo, respetar las pausas para los descansos y la comida, aprender a establecer límites, cultivar un buen ambiente laboral, interpretar las señales del cuerpo y las emociones que aparecen y buscar apoyo familiar y social si hace falta.

Una persona es incapaz de rendir si su estado emocional está deteriorado. Somos emociones, somos personas, cuidémonos y no caigamos en el error de pensar que sentirse agotado es el "deber ser". Cansancio y agotamiento extremo no es igual a éxito o a compromiso. Apostemos al equilibrio y a trabajar de manera sana, antes de que sea demasiado tarde.

¹ Puede encontrar más de Método Mariposa en nadinarivas.com

² Creador de despiertatujinete.com

Tags:

  • Burnout
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  • trabajador
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